Se fue un gran amigo

Franklin Castañeda

En la madrugada de hoy murió Jesús Tovar, más conocido como Chucho, también se lo llevó la Covid-19. Otra perdida más en este año que no se cansa de arrebatarnos personas fundamentales para nosotros.

En la vida nos cruzamos con otros seres que marcan nuestras existencia, que inciden en ella incluso sin proponerselo, un ejemplo de esto es Chucho y su familia para mi y los míos.

Chucho y Rafael Palencia fueron quienes se «ganaron» a mi mamá para la política, para el sindicalismo y la defensa de derechos humanos, fueron sus mentores. Chucho fue su amigo entrañable y compañero político y por esto lo conocí desde muy niño y también conocí a su familia. Así, desde muy pequeño para mi Chucho siempre existió y siempre fue un referente, primero como un tipo peleón, que hablaba de sindicatos y marchas, cosas que no entendía y que me aburrían y luego, cuando tuve edad para entenderlo, Chucho fue un gran ejemplo de lo que es ser un luchador social.

Chucho fundó, impulsó y trabajó en el Departamento de derechos humanos de la Cut Atlántico, desde ahí defendió nuestros derechos y lo hizo siempre de frente, denunciaba, interlocutaba y muchas veces peleaba -literalmente peleaba- con las autoridades si era necesario. Acompañó cientos de protestas en las que velaba por la integridad de los manifestantes, a muchos los salvó -nos salvó- de las agresiones policiales y lo recuerdo siempre procurando velar por la libertad e integridad de cada uno de nosotros.

Chucho fue imprescindible para el sindicalismo y la defensa de los derechos humanos en nuestro departamento, asesoró, fundó e impulsó decenas de sindicatos y algo muy importante para mi y seguramente para la generación de defensores de derechos humanos que crecimos aprendiendo de su ejemplo, quizás sin proponérselo, nos enseñó a luchar, nos demostró el inmenso valor de la solidaridad, a participar de todas las luchas sociales, sin importar que gremio las impulsara y nos enseñó a defender derechos, en particular en contextos de protesta social.

Chucho siempre habló de frente, denunció, no se calló y no se vendió.

Hoy envío mi abrazo a su familia y compañerxs, sin duda no hubiese llegado a ser lo que soy hoy sin personas como Chucho dándome ejemplo y sin la suerte de haberlo encontrado con su familia en mi camino. Su hijo Chuchito salvó la vida de mi madre, expuso la suya al acompañarla, escoltarla y cuidarla en los momentos en que el paramilitarismo la perseguía y Mary Cedeño Sarmiento

mi amiga de siempre, mi compañera de luchas, la gran defensora de derechos humanos, también un ejemplo de solidaridad, compromiso y tesón… es mi gran compañera, mi amiga, mi hermana!!!

Toda mi solidaridad contigo Mary, con la familia, la CUT en Barranquilla, con el sindicalismo que tanto va a extrañar a Chucho y con sus compañerxs políticos.

Se nos fue otro grande, cuya vida quedará en nuestra memoria siempre.